Deseo a cinco letras

Mujer que diga que no le gustan los moteles es porque no conoce al que la llevarás. Si por el contrario, le encantan, harás que no quiera salir de él. Y es que hay de cinco letras a cinco letras.
Hombre Maxim   |  2015-03-05  Miryam Ruíz



Sí, el motel es un lugar para desatar la pasión sin importar cómo esté. Pero cuando llegas a un cuarto armado con las más finas comodidades, la experiencia se multiplica, al igual que los orgasmos.

Primero infórmate de cuáles son los mejores y más lujosos moteles en tu ciudad. Recuerda que el buen sexo cuesta, así que no escatimes gastos. Ve por el cuarto más exclusivo, ése que tiene una vista increíble de la ciudad, cuenta con jacuzzi y sillón kamasutra. Si tiene página de internet, revisa las fotos y el menú. Asegúrate de que los platillos que ofrecen sean de primer nivel, sobre todo los postres, pues después de cada acostón puedes consentirla con un pastel de chocolate, además le dará energía para el que sigue.

Cuando hayas elegido, llegó la hora de preparar el momento. Ármate un playlist con canciones que sabes que le prenden, si no compartes sus gustos musicales, ni modo, ella apreciará el sacrificio que estás haciendo por su felicidad.

No olvides llevar un kit sexual: condones y lubricante son de ley. Hazle saber que eres un hombre que piensa en todo. Recuerda que si una cosa hay que agradecer al libro Cincuenta Sombras de Grey es que destapó la fascinación de las mujeres por ser dominadas por los hombres, así que es tu oportunidad de cumplir sus fantasías y, de paso, las tuyas. Las sex shop ya cuentan con paquetes inspirados en esta novela. Le encantará.

A ella dile que escuchaste de un motel y te gustaría conocerlo. No intentes llevarla sin decirle a dónde van, nada peor que den por hecho que queremos un placer, aunque así sea. También le darás chance a que se prepare, nos aterra tener sexo cuando no estamos bien depiladas o nos pusimos nuestra peor lencería.

Al llegar, no la agarres directo para tener sexo salvaje: sedúcela, ofrécele algo de tomar, y aunque te diga que no, pide una botella a la habitación, si es vino blanco espumoso, mejor; a cualquier chica la pone a tono. Pregúntale si quiere darse un baño. Observen la vista o hablen sobre el sillón kamasutra como si fuera lo más natural del mundo, claro, para esas alturas ya checaste las posturas que se pueden hacer.

Mientras tanto, tu playlist sonará de fondo y sus cuerpos se relajarán. Dile que se ganó un masaje por la semana tan pesada que tuvo. Comienza como todo un profesional, para que no sienta que te quieres meter de manera abrupta entre sus piernas. Poco a poco vuélvelo más sutil, acaríciala, sóbala, besa su espalda, hasta que con sus movimientos te pida más.

Es el momento de mostrarle tu kit sado, esposarla a la cama con firmeza, pero también con ternura, vendarle los ojos y darle unas cuantas nalgadas. Al final acaricia sus muñecas, su trasero, aunque realmente no le hayas dado fuerte. Tus atenciones harán que se derrita por ti.

Visitar los santuarios del placer es una experiencia única, pero hacerlo como todo un caballero, con lujo y pensando en el placer de ella, la convierte en una experiencia sublime. 




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