La canción del río

Un mirada sobre El abrazo de la serpiente de Ciro Guerra, el filme nominado al Oscar por Mejor película de habla no inglesa.
Entretenimiento   |  2016-03-10  María Cecilia Sánchez

Es una tarde como cualquier otra y me piden escribir una apreciación personal sobre la nominada al Oscar El abrazo de la serpiente, una película que vi hace varios meses, pocas semanas después de su estreno, en una de las cuantas salas que en ese entonces apostó por exhibir la cinta. Así que rompo mi rutina del día siguiente y vuelvo al cine para una función matutina. Estando ahí me encuentro con la sorpresa de ver gente, y no poca… gente que, como yo, busca encontrar ese “algo” que se ha vuelto un secreto a voces desde que la película empezó a conmocionar a públicos de numerosos festivales alrededor del mundo. En la entrega pasada de los premios Cannes, por ejemplo, desató una reacción muy conmovedora en los espectadores y para el equipo de la película: en una de las salas de cine más bellas del mundo, se orquestó una ovación de diez minutos, al ritmo de palmas, en una profunda emoción conjunta que bien habría podido provocar una sinfonía en vivo de Handel —una gran inspiración artística de la película, a propósito—.

Tuve que ver por segunda vez El abrazo de la serpiente para revivir todo lo que no he logrado olvidar y tratar de explicar por qué tantísimas de sus imágenes persisten profundamente en mí. Salgo de la sala y me instalo en un bar, en donde la banda que está tocando consiste enteramente en un catálogo sin fin de baladas de poder (o power ballads) de otros tiempos.

*Disfruta completa la mirada sobre El abrazo de la serpiente en nuestra edición impresa de marzo.

 

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Foto: Andrés Barrientos / Emanuel Rojas